Elvira Carrasco abrió sus ojos al mundo en 1990, en una pequeña y acogedora aldea de la provincia de Cuenca. Siendo ella muy pequeña, se interesó por el arte cualquiera que fuera su expresión. Su padre, mentor y maestro, se encargó de mostrarle los caminos del dibujo, la pintura y la escultura. Gracias a él y a su acompañamiento en la vida, Elvira comenzó a dibujar, pintar y dar rienda suelta a su talento con la arcilla. Complementando su curiosidad con libros de la extensa biblioteca de su casa, descubrió la importancia del arte y el trabajo de los grandes maestros. Sus dotes para el dibujo le abrieron las puertas a muchos premios y concursos del colegio.

A los trece años, se acrecentó su interés por otra de las ramas artísticas, la fotografía. Ganó, con práctica y tesón, gran destreza en el tratamiento digital de las imágenes, usando a escondidas la cámara de fotos de su padre como compañera de fechorías.  
Con la carrera de Bellas Artes en mente, otra disciplina se cruzó en su camino cautivando su atención, la Historia del Arte. Iniciando tales estudios en la Universidad de Geografía e Historia de Valencia, profundizó en todos los vértices del arte en la historia de la humanidad.   

Durante sus años académicos, realizó excavaciones arqueológicas en la ciudad romana de Valeria, motivada por la curiosidad sobre la extracción de piezas y su posterior exhibición en los museos. Esta tarea la llevó a cabo junto a un grupo de arqueólogos durante dos veranos consecutivos.
En su último curso de universidad, trabajó en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí” de Valencia, conocido por ser el Palacio del Marqués de Dos Aguas, fechado en el siglo XVIII.
Al finalizar sus estudios, comenzó a trabajar para la "Stair Sainty Gallery" de Londres. La famosa galería se especializa en arte de los siglos XVII al XX, se sitúa en Mayfair y es conocida por poseer obras de artistas tan ilustres como Géricault, Boucher o Monet. Fue viviendo en Londres donde adquirió su primera cámara y donde redescubrió el mundo de la fotografía, inmortalizando la ciudad y dándole a sus imágenes un estilo personal. A su regreso a Valencia, bajo el título de “Londres como ente”, coordinó su primera exposición en GV35.
En marzo de 2015 empezó a realizar autorretratos reproduciendo sobre su rostro algunos de los cuadros más famosos de la Historia del Arte y creando imágenes con un marcado tono surrealista además de colorista.  A partir de enero de 2016, queriendo experimentar, se centró en el autorretrato artístico combinado con el paisaje, haciendo de sus obras un entorno onírico cautivador. Con este nuevo proyecto, realizó una exposición colectiva con diferentes fotógrafos de la ciudad de Valencia.
Durante estos años, ha compaginado sus proyectos artísticos con su trabajo como asistente de fotografía en sesiones de Fashion & Beauty, colaborando con un gran equipo de reconocidos profesionales como la modelo Minerva Portillo. Ha experimentado con la fotografía de producto y publicidad, además de llevar a cabo sesiones de moda para bloggers e influencers valencianos con los que tuvo la oportunidad de asistir el pasado 2016 a la 080 Barcelona Fashion y a la Fashion Week de Madrid.
Actualmente, se dedica exclusivamente al autorretrato artístico con su famoso proyecto "Faces Project", una propuesta en la que ha sabido combinar el “Body Art” (uso del propio cuerpo como soporte artístico) con su faceta de fotógrafa. Ella misma pinta su rostro y después lo fotografía para dejar constancia de su trabajo, que será efímero en su piel, pero quedará grabado en su cámara de fotos.
La prensa escrita ha querido dejar constancia del trabajo de la artista. Revistas digitales nacionales como “Artes y Cosas”, el periódico albaceteño “La Tribuna” o revistas internacionales, como la francesa “Fisheye Magazine”, han publicado artículos para promocionar sus diferentes proyectos artísticos.
Su obra está siendo representada en ciudades como Madrid, París, Nueva York, Tel Aviv o Lugano y ha participando en ferias de arte como la reconocida Art Palm Beach de Miami, Florida. También explota su pasión como pintora con obras sobre lienzo o papel en las que el color y la abstracción son su fuente de inspiración.


ART PALM BEACH, MIAMI (FLORIDA)


Elvira Carrasco, Body Art  

La fotografía, cada vez más accesible al ser humano, se convirtió por fin en el siglo XX, en un arte conocido y reconocido. Después de cruzar la aventura que toda apertura nueva supone ante un colectivo, se practica, valora e inunda galerías de arte, ferias y museos. Damos por sentado su valor artístico y, por ello, su incidencia en la consciencia. El mosaico de autores, aficionados y simples usuarios no hacen más que consolidar el género, acrecentándolo y poniéndolo en el escenario creativo ya sin cortapisas.

Con veintitrés años terminó sus estudios de Historia del Arte, se marchó a Londres y participó del mundillo de las galerías y museos más punteros, pero fue en la calle, compartiendo experiencias con grafiteros y artistas marginales, donde afloró su pasión dormida por la creación. Viajó entonces por Holanda, Francia, Noruega… y se encerró en su actual taller levantino.

Los autorretratos de Elvira Carrasco tienen ese peso de quien ha procesado las revelaciones oníricas, cuna de la materia prima donde se forja el ingenio que tanto me sorprende. La locuaz mezcla entre conocimiento y creatividad es ya irreversible y dota a la artista de ese sentir abstracto que inmortaliza el motivo, más por la forma de presentarlo que por la carga mediática del mismo. ¿Qué es más famoso, un retrato en blanco y negro de Marilyn o Marilyn? Si se posee esa habilidad, el artista adquiere una consideración a tener en cuenta, incluso preocupante y turbadora.

Cuando, como es el caso que nos atañe, se mezcla la creación plástica y la fotografía, el campo se abre a nuevas aventuras. Los rostros sin carne de Elvira Carrasco atrapan los sentidos; presentados sin fondo, flotando en un espacio impoluto, son apariciones llenas de pintura potente, la tribu, el grupo, forjan a base de brocha y acción el marchamo talentoso para la manada.

Desde que, rondando los años setenta, se acuñara el término “Body Art”, muchas han sido las manifestaciones que hemos admirado, (Klein, Gina Pane, Herman Nitsch) donde el cuerpo como soporte, unido a la tecnología y los pigmentos, forjan la piedra angular para manifestar emociones. Elvira y sus rostros pintados en un estadio de vida, han grabado a fuego la marca enriquecedora de sus fotografías mixtas.

Son la cara A de una moneda multidisciplinar: aluminio-CorelDRAW, acrílico-flexográfia, Action Painting; frotados, empapados y un sinfín de técnicas para que el color y la materia se manifiesten en todas sus posibilidades. Aquí hay pintura que Elvira Carrasco aplica con sobrada maestría, fotografía, infografía… y, sobretodo, emoción, originalidad y capacidad de atracción. Lo más sustancioso y mollar es que nada sirve sin todo, y todo supone un esfuerzo a veces angustioso: arrojar materiales con soltura, deslizar un mouse, registrar, eliminar y dejar constancia de lo sucedido fotográficamente requiere también una decisión contundente.

Nos habla la artista de proyectos expositivos, Madrid, París, New York, Tel Aviv… al tiempo que investiga en su taller mediterráneo la forma de materializar su rostro en soportes laminados. Nos dice que quiere llenar el mundo de rostros gigantes, que paren al caminante para encontrar sosiego, o desasosiego, pero siempre vital… con una ansiedad y desvivir casi inhumano, a punto de reventar las válvulas y saltar al vacío, un vacío de tormenta romántico-flamenca en busca de su particular l'île de Cythère y descansar. Esperamos, casi desde el cielo, que siga su camino, lo importante lo tiene: capacidad para la creación, innovación y eternas visiones que son sus propuestas.

Néstor Odeón



Ha tomado la decisión, la del poder del arte. Ya no hay vuelta atrás y el vendaval no se detendrá. En un mundo cada vez más industrializado también nacen flores, la selvática producción de Elvira Carrasco está inundando con sensuales y románticas visiones los ordenadores, redes y virtuales atmósferas.

Toma de los clásicos los encuadres picados para transformarlos en modernas perspectivas, los eleva y multiplica. Historiadora del arte comparte conocimientos con Matisse,  Paul Éluard o el mismísimo Capa. Se nos muestra audaz, tenaz y, algo que está empezando a entrar en desuso, el método y el rigor por el trabajo. Y es misterioso que, una mente tendente a la creatividad y al desorden, acepte la escuela, los procedimientos y el oficio.

Sus autorretratos nos sorprenden.  Aportan un halo de modernidad, propiedad y aportación a la fotografía que su apuesta parece esperada desde los confines del tiempo. Cuando “nace la flor” es cuestión de tiempo que esta inunde la selva con su embriagante aroma. A partir de Elvira Carrasco el autorretrato cobra un valor nuevo, transgresor, capaz de suplantar lo representado por lo presentado. Limpio, pensado, soñado, sentido en toda su inmensidad. Todos queremos ser Elvira Carrasco y ser autorretratados, elevados por los aires cual almas en busca de un asidero terrenal para conectarnos. Yo quiero verte y quiero ver al mundo levitar, y, desde la ingravidez de tu rico cerebro, viajar por esa alfombra sorteando los espacios. Quiero verte volar y contigo a la humanidad, libre, disfrutando la suerte de tu varita mágica… bailar con tus “odaliscas” surcando el cielo.

Cuando descubrí la obra de Elvira Carrasco un soplo de posibilidades se abrió ante mis ojos. Uno tiende a desdeñar “otra propuesta más”,  “todo está dicho” nos hace que miremos de soslayo. Toparse con un retrato puesto así, con esa contundencia, me hizo reflexionar sobre cómo asociar lo humano con lo divino, lo terrenal con lo sublime.

Néstor Odeón



Elvira Carrasco nació para la imagen. Podría ser pintora, cineasta, arquitecto o proyectista. Oculta tras la cámara se nos presenta como un hada de la fotografía. 

Sabe componer y, con afilado ingenio, nos transporta a mundos imposibles, cargados de melancólico duende que percuten en el tálamo causando extrañas emociones.

Elvira ha viajado por Europa, ha pisado las catedrales del arte y le ha servido para desgranar la mágica chispa que prende el arte. Historiadora del arte ha macerado al calor del alma.

En sus propuestas nos invita a participar sin regodeos. Son melodías sensuales que nos absorben sin solución de escape. Metódica y creativa la paradoja vuelve a manifestarse rauda, como torrente imparable que vino y se quedó para llenar el mundo de esperanza y ambrosía.

Con Elvira Carrasco el mundo ha comprado un huracán de sensibilidad para regalárnosla, vestirnos de largo y vivir con la esperanza del que sueña.

Plasmar la personalidad en un mundo cuajado de propuestas por doquier no es baladí, Elvira es capaz de transmitir un haz, cada vez mayor, de autenticidad y rica armonía que son sus imágenes.

Josep Puigdengolas



Desde el Impresionismo a esta parte, y siendo sincero, siempre me ha resultado complicado comprender el arte. Como si un muro transparente se interpusiese entre las obras y mi capacidad de compresión e interpretación. Únicamente en momentos muy puntuales he conseguido romper esa barrera. Hasta ahora.

Es Elvira Carrasco mediante sus aportaciones quien ha dinamitado esta barrera reconciliándome con la contemporaneidad del arte, acercándome a autores como Mondrian desde un ángulo muy diferente: despegando las obras de la frialdad de la pared y reproduciéndolas sobre el calor de su cuerpo, sumándoles la energía, la electricidad y la expresividad que caracterizan a Elvira. Ha conseguido añadirle vida a lo no vivo y esto es algo absolutamente admirable.
La potencia artística de Elvira es una evidencia. Vivo ansioso por ir descubriendo cada nueva aportación que decida regalarnos.

Anxo Arca



En mi tierra hay mucho talento, La Manchuela siempre ha propiciado el trabajo de artistas que en silencio, con tesón y trabajo se van forjando en los pueblos, aunque estén fuera de ellos.
Una de ellas es Elvira Carrasco. Visitar su página de fotografía empieza a resultar cada vez más interesante.

Manuel Minaya