Elvira Carrasco (1990) es una artista visual e historiadora del arte nacida en Cuenca y afincada desde hace varios años en la ciudad de Valencia, España.

Su proyecto "Faces Project" es una propuesta de autorretrato artístico en la que Elvira ha sabido combinar el “Body Art” (uso del propio cuerpo como soporte artístico) con su faceta de fotógrafa. Ella misma pinta su rostro y después lo fotografía para dejar constancia de su trabajo, que será efímero en su piel, pero quedará grabado en su cámara de fotos.

Su trabajo podría verse como la evolución de un arte tribal o ancestral combinado con el autorretrato, utilizado por numerosos artistas a lo largo de la historia.  

El color de su obra es impactante, pero si nos acercamos, podemos observar los matices de estos colores, sus calidades, su textura. En su mirada, se puede observar otra fotografía, siempre aparece una ventana, ya que ella trabaja con luz natural para conseguir este efecto. Lo interesante de esto es la localización, el lugar en el que se ha realizado la fotografía y el valor sentimental que este tiene para la artista. 

Aunque su rostro aparezca oculto por la pintura y sea una obra de arte en sí, a través de sus ojos se puede ver más allá, el espectador puede acercarse a sus sentimientos, y por tanto, a ella misma.

Su obra está siendo representada en ciudades como Madrid, París, Nueva York, Tel Aviv o Lugano y ha participado en ferias de arte como la reconocida Art Palm Beach de Miami, Florida.


Elvira Carrasco (1990) is a visual artist and art historian born in Cuenca and living for several years in Valencia, Spain. 

Her “Faces Project” is an artistic self-portrait proposal in which Elvira has been able to blend “Body Art” (the use of the body as an artistic support) with her facet of photographer. She paints her own face and then she takes a picture to record her work, which will be ephemeral on her skin, but will be saved in her camera. 

Her work could be seen as the evolution of a tribal or ancestral art mixed with the self-portrait, used by many artists through history. 

The color of her work shocks, but, if we look closer, we can observe the nuances of these colors, their quality, and their texture. In her eyes, you can notice another photography, like always, a window appears, as she works with natural light to get this effect. The interesting part about this is the location, the place where the photography has been taken and the sentimental value that it has for the artist. 

Although the painting covers her face making it a work of art itself, through her eyes we can see beyond, enabling the viewer to get close to her feelings, and therefore, herself. 

Her work has been exhibited in cities like Madrid, Paris, New York, Tel Aviv or Lugano, and she has participated in several art fairs such as the famous Art Palm Beach in Miami, Florida.

ART PALM BEACH, MIAMI (FLORIDA)


Elvira Carrasco, Body Art  

La fotografía, cada vez más accesible al ser humano, se convirtió por fin en el siglo XX, en un arte conocido y reconocido. Después de cruzar la aventura que toda apertura nueva supone ante un colectivo, se practica, valora e inunda galerías de arte, ferias y museos. Damos por sentado su valor artístico y, por ello, su incidencia en la consciencia. El mosaico de autores, aficionados y simples usuarios no hacen más que consolidar el género, acrecentándolo y poniéndolo en el escenario creativo ya sin cortapisas.

Con veintitrés años terminó sus estudios de Historia del Arte, se marchó a Londres y participó del mundillo de las galerías y museos más punteros, pero fue en la calle, compartiendo experiencias con grafiteros y artistas marginales, donde afloró su pasión dormida por la creación. Viajó entonces por Holanda, Francia, Noruega… y se encerró en su actual taller levantino.

Los autorretratos de Elvira Carrasco tienen ese peso de quien ha procesado las revelaciones oníricas, cuna de la materia prima donde se forja el ingenio que tanto me sorprende. La locuaz mezcla entre conocimiento y creatividad es ya irreversible y dota a la artista de ese sentir abstracto que inmortaliza el motivo, más por la forma de presentarlo que por la carga mediática del mismo. ¿Qué es más famoso, un retrato en blanco y negro de Marilyn o Marilyn? Si se posee esa habilidad, el artista adquiere una consideración a tener en cuenta, incluso preocupante y turbadora.

Cuando, como es el caso que nos atañe, se mezcla la creación plástica y la fotografía, el campo se abre a nuevas aventuras. Los rostros sin carne de Elvira Carrasco atrapan los sentidos; presentados sin fondo, flotando en un espacio impoluto, son apariciones llenas de pintura potente, la tribu, el grupo, forjan a base de brocha y acción el marchamo talentoso para la manada.

Desde que, rondando los años setenta, se acuñara el término “Body Art”, muchas han sido las manifestaciones que hemos admirado, (Klein, Gina Pane, Herman Nitsch) donde el cuerpo como soporte, unido a la tecnología y los pigmentos, forjan la piedra angular para manifestar emociones. Elvira y sus rostros pintados en un estadio de vida, han grabado a fuego la marca enriquecedora de sus fotografías mixtas.

Son la cara A de una moneda multidisciplinar: aluminio-CorelDRAW, acrílico-flexográfia, Action Painting; frotados, empapados y un sinfín de técnicas para que el color y la materia se manifiesten en todas sus posibilidades. Aquí hay pintura que Elvira Carrasco aplica con sobrada maestría, fotografía, infografía… y, sobretodo, emoción, originalidad y capacidad de atracción. Lo más sustancioso y mollar es que nada sirve sin todo, y todo supone un esfuerzo a veces angustioso: arrojar materiales con soltura, deslizar un mouse, registrar, eliminar y dejar constancia de lo sucedido fotográficamente requiere también una decisión contundente.

Nos habla la artista de proyectos expositivos, Madrid, París, New York, Tel Aviv… al tiempo que investiga en su taller mediterráneo la forma de materializar su rostro en soportes laminados. Nos dice que quiere llenar el mundo de rostros gigantes, que paren al caminante para encontrar sosiego, o desasosiego, pero siempre vital… con una ansiedad y desvivir casi inhumano, a punto de reventar las válvulas y saltar al vacío, un vacío de tormenta romántico-flamenca en busca de su particular l'île de Cythère y descansar. Esperamos, casi desde el cielo, que siga su camino, lo importante lo tiene: capacidad para la creación, innovación y eternas visiones que son sus propuestas.

Néstor Odeón



Ha tomado la decisión, la del poder del arte. Ya no hay vuelta atrás y el vendaval no se detendrá. En un mundo cada vez más industrializado también nacen flores, la selvática producción de Elvira Carrasco está inundando con sensuales y románticas visiones los ordenadores, redes y virtuales atmósferas.

Toma de los clásicos los encuadres picados para transformarlos en modernas perspectivas, los eleva y multiplica. Historiadora del arte comparte conocimientos con Matisse,  Paul Éluard o el mismísimo Capa. Se nos muestra audaz, tenaz y, algo que está empezando a entrar en desuso, el método y el rigor por el trabajo. Y es misterioso que, una mente tendente a la creatividad y al desorden, acepte la escuela, los procedimientos y el oficio.

Sus autorretratos nos sorprenden.  Aportan un halo de modernidad, propiedad y aportación a la fotografía que su apuesta parece esperada desde los confines del tiempo. Cuando “nace la flor” es cuestión de tiempo que esta inunde la selva con su embriagante aroma. A partir de Elvira Carrasco el autorretrato cobra un valor nuevo, transgresor, capaz de suplantar lo representado por lo presentado. Limpio, pensado, soñado, sentido en toda su inmensidad. Todos queremos ser Elvira Carrasco y ser autorretratados, elevados por los aires cual almas en busca de un asidero terrenal para conectarnos. Yo quiero verte y quiero ver al mundo levitar, y, desde la ingravidez de tu rico cerebro, viajar por esa alfombra sorteando los espacios. Quiero verte volar y contigo a la humanidad, libre, disfrutando la suerte de tu varita mágica… bailar con tus “odaliscas” surcando el cielo.

Cuando descubrí la obra de Elvira Carrasco un soplo de posibilidades se abrió ante mis ojos. Uno tiende a desdeñar “otra propuesta más”,  “todo está dicho” nos hace que miremos de soslayo. Toparse con un retrato puesto así, con esa contundencia, me hizo reflexionar sobre cómo asociar lo humano con lo divino, lo terrenal con lo sublime.

Néstor Odeón



Elvira Carrasco nació para la imagen. Podría ser pintora, cineasta, arquitecto o proyectista. Oculta tras la cámara se nos presenta como un hada de la fotografía. 

Sabe componer y, con afilado ingenio, nos transporta a mundos imposibles, cargados de melancólico duende que percuten en el tálamo causando extrañas emociones.

Elvira ha viajado por Europa, ha pisado las catedrales del arte y le ha servido para desgranar la mágica chispa que prende el arte. Historiadora del arte ha macerado al calor del alma.

En sus propuestas nos invita a participar sin regodeos. Son melodías sensuales que nos absorben sin solución de escape. Metódica y creativa la paradoja vuelve a manifestarse rauda, como torrente imparable que vino y se quedó para llenar el mundo de esperanza y ambrosía.

Con Elvira Carrasco el mundo ha comprado un huracán de sensibilidad para regalárnosla, vestirnos de largo y vivir con la esperanza del que sueña.

Plasmar la personalidad en un mundo cuajado de propuestas por doquier no es baladí, Elvira es capaz de transmitir un haz, cada vez mayor, de autenticidad y rica armonía que son sus imágenes.

Josep Puigdengolas



Desde el Impresionismo a esta parte, y siendo sincero, siempre me ha resultado complicado comprender el arte. Como si un muro transparente se interpusiese entre las obras y mi capacidad de compresión e interpretación. Únicamente en momentos muy puntuales he conseguido romper esa barrera. Hasta ahora.

Es Elvira Carrasco mediante sus aportaciones quien ha dinamitado esta barrera reconciliándome con la contemporaneidad del arte, acercándome a autores como Mondrian desde un ángulo muy diferente: despegando las obras de la frialdad de la pared y reproduciéndolas sobre el calor de su cuerpo, sumándoles la energía, la electricidad y la expresividad que caracterizan a Elvira. Ha conseguido añadirle vida a lo no vivo y esto es algo absolutamente admirable.
La potencia artística de Elvira es una evidencia. Vivo ansioso por ir descubriendo cada nueva aportación que decida regalarnos.

Anxo Arca



En mi tierra hay mucho talento, La Manchuela siempre ha propiciado el trabajo de artistas que en silencio, con tesón y trabajo se van forjando en los pueblos, aunque estén fuera de ellos.
Una de ellas es Elvira Carrasco. Visitar su página de fotografía empieza a resultar cada vez más interesante.

Manuel Minaya